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La comunicación jefe – empleado

Categoría recursos humanos

RRHH

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En las últimas décadas han cambiado mucho las relaciones laborales y los criterios en lo que se refiere a management. Se acortaron las distancias, se flexibilizaron vínculos y se construyeron nuevas interacciones. El modelo de comunicación entre jefes y empleados es un factor determinante en el nivel de eficacia de la organización y en el clima laboral. ¿Por qué? Una comunicación que no es efectiva, en el marco de una empresa, puede llevar a que no se realicen las tareas propias del funcionamiento cotidiano o de algún proyecto en particular, o que se cumplan de una manera tan diferente a lo planificado que se termine afectando el resultado. Si la relación entre los diferentes estamentos jerárquicos es buena, todos se desempeñan más a gusto y están mejor predispuestos.

Hoy en día se prioriza una comunicación fluida, directa, personal. El gerente de puertas abiertas es más accesible que en el pasado. El desafío está en cómo definir los bordes de ese contacto más cercano, resguardando los principios del liderazgo. Algunos temas se podrán resolver por consenso o de común acuerdo; otros estarán delegados en quien los tenga que resolver y eso implicará un cierto grado de confianza en sus capacidades.

Además existen tareas y circunstancias que requieren del cumplimiento de una indicación ejecutiva; quienes ocupan posiciones de jefatura o dirección tienen los conocimientos y la experiencia para tomar decisiones y dar instrucciones precisas cumplirse. Siempre deben existir inastancias para analizar la decisión tomada y las consecuencias que tuvieron, para que las personas y la organización puedan extraer un aprendizaje.

Por supuesto, en toda ocasión hay premisas esenciales como el buen trato, el respeto, el cuidado del otro y del vínculo.

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Una cuestión clave es mantener siempre aceitada la capacidad de escucha. Es necesario prestar atención a lo que el otro tiene para decir, poniendo a un lado los pre-conceptos y las respuestas ‘automáticas’. Habrá temas que se puedan resolver en el momento; de lo contrario, es preferible hacer una pausa para analizar bien la cuestión. Eso sí, habilitar un tiempo para la reflexión o la recopilación de información, no es sinónimo de dilaciones eternas que implican un desmerecimiento al planteo realizado.

Otra clave tiene que ver con la precisión y la claridad. Una comunicación efectiva requiere de mensajes claros, detallados, transmitidos con sumo cuidado respecto a lo que se da por sobreentendido. Es preferible redundar en algunos conceptos, antes que sufrir las consecuencias de los malentendidos o ‘eso no me lo dijo’. De hecho, suele ser muy útil solicitar al otro que al terminar una conversación –sobre todo si se trata de indicaciones para realizar alguna tarea- haga un rápido resumen de los puntos fundamentales.

Finalmente, es tan importante oír una inquietud o un reclamo, como un agradecimiento o un reconocimiento.

El liderazgo es algo que se desarrolla con el tiempo y a partir de la experiencia. Los buenos jefes se asocian a un proceso de maduración de competencias interpersonales.
Francisco Moreno

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